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El arte de armar la valija


Armar la valija es uno de los trámites más obligatorios (y engorrosos) del mundo. No existe persona que viaje que no se vea enfrentado a este hecho pero las formas de encararlo varian enormemente.

El arte está en armarla de forma de cumplir estos tres requisitos:

1) llevar lo justo y necesario, ni de más ni de menos.

2) no estresarse en el proceso

3) quedar conforme con el resultado final

A través del planteo de algunas preguntas que parecen de orden podemos ayudarnos a resolver en forma organizada y eficiente este paso obligatorio que algunos ven como el trago amargo que hay que pagar por el placer de viajar.

1) ¿El viaje es por placer o por negocios? ¿Cuánto dura esa estadía?

Muy importante ya que determinará el contenido de la valija. Si es por negocios o trabajo obviamente el equipaje será más formal y si es por placer más informal y descontracturado. Este último dependerá del tipo de clima, si es costa, playa o nieve. La duración de la estadía es crucial para saber la cantidad de equipaje a llevar.

2) ¿Cómo es tu valija?

Conviene evaluar exactamente el tamaño de la o las valijas. El contenido dependerá del número de valijas porque podemos usar cada una para diferentes tipos de contenido, por ejemplo una para ropa y otra para zapatos.

3) ¿Haces lista para armarla?

Antes de empezar conviene hacer una lista con todo lo que es necesario llevar para el viaje. Mucha gente prefiere confeccionar este tipo de listas ya que esto le parece un procedimiento del tipo “ayuda memoria”. Es de gran utilidad para no olvidarse de nada. La lista puede ser universal y puede ser consultada y chequeada cada vez que se viaja.

Invertir un tiempo adecuado en organizar las cosas que se quieren empacar y después dedicarse a guardar todo en el bolso con tranquilidad es un plus invalorable.

4) ¿La armás en etapas?

Armarla en etapas también puede ser un procedimiento interesante, sobre todo para no cansarse ni aburrirse. Por ejemplo, podemos dejar una valija abierta en algún rincón o habitación de la casa e ir poniendo las cosas que nos vamos acordando conforme pasan los días.

5) ¿Qué ponés primero y qué ponés último?

En general se pone primero lo más imprescindible y evidente: ropa interior, ropa de cama, necesaires con medicamentos o maquillajes, documentos y dinero. Lo último suele ser lo accesorio: bijouterie, libros, medias.

6) ¿De qué te soles olvidar?

Si no se arman listas, siempre hay riesgo de olvidarse de algo: puede incluso ser un acto inconsciente y uno se puede olvidar de aquello que no le gusta llevar, por ejemplo porque pesa demasiado o es engorroso, como el secador de pelo.

7) ¿Siempre usás todo lo que llevás?

La mayoría de la gente consultada confesó que no usó todo lo que llevó. En general, se suele pecar de ser muy precavidos, o ilusionarse de que nos vamos a poder poner todo lo que llevamos y luego o no hay tiempo o no hay ocasiones. Es famosa la frase de : “llevé de todo y siempre usé más o menos lo mismo”.

Por ello, un tercio (y hasta la mitad) de las cosas que se preparan para llevar a un viaje deberían ser descartadas. Se recomienda disponer todas las preseleccionadas para empacar y discriminar cuáles son las realmente necesarias y cuáles se pueden dejar de lado.

8) ¿Cuál debe ser el contenido ideal de una valija?

Elige ropa polivalente y combinable. Por ejemplo, cromáticamente parecida. También ropa que tenga en cuenta el clima y la temperatura del lugar de destino.

Es conveniente que tanto los pantalones como las prendas más pesadas (jeans, sweaters, camperas) se empaquen primero; pantalones pueden ubicarse alternando las cinturas para que no se amontonen sobre un mismo costado y dejando las partes inferiores de las piernas afuera para doblarlas antes de cerrar la valija, una vez que ésta se llene.

Los zapatos sueltos ensucian la ropa por lo tanto el calzado debe ir dentro de bolsas para evitar que manchen el resto de las prendas. Se puede utilizar el interior de los zapatos para guardar medias y usar mejor el espacio de las valijas.

Los huecos y espacios libres de la valija se pueden utilizar para guardar prendas de algodón o lino dobladas en rollito. De esta forma, se ocupa menos lugar y no se arrugan. Esto sirve también para la ropa gruesa: sweaters, buzos y camperas ocupan menos lugar si van enrollados.

Es preferible que las cremas, protectores, shampoo, perfume y demás objetos de tocador vayan en bolsas de plástico con cierre hermético.

Está prohibido llevar en la cabina del avión cualquier producto líquido o gel (bebidas, shampoo, crema, bronceador, dentífrico, gel para pelo, desodorante, encendedores, aerosoles, etc.) en vuelos internacionales.

Si tiene dudas sobre su equipaje de mano, recuerde consultar con su aerolínea cuáles son los productos prohibidos dentro de la cabina del avión.

Lo ideal es que el armado de la valija no se vuelva algo tedioso o rutinario (para los que viajan con frecuencia). Si bien no podemos esperar que lo disfrutemos, por lo menos, contar con orientaciones claras y precisas ayuda a que no lo padezcamos.


CEO: 

Grace Grisolia

EDITORA:

Carmen Àlvarez

CONTACTO:

info@womeninmove.com

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