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YOKO ONO EN EL MALBA, UN SUEÑO HECHO REALIDAD


Proveniente de una familia tradicional japonesa, durante su infancia vivió en ciudades como New York, San Francisco y Tokio y recibió desde muy temprana edad educación musical, pianística y vocal. Fue la primera mujer admitida en la carrera de filosofía en la universidad japonesa Gakushin y más tarde se licenció en poesía y composición contemporáneas en la Universidad Sara Lawrence College.

En 1961 comenzó una carrera artística vinculada al arte conceptual y participativo, la música de vanguardia, los films experimentales y las performances y realizó trabajos en colaboración con el grupo Fluxus entre otros. En 1964 publicó Grapefruit (Pomelo), su mítico libro de instrucciones cuya primera versión en español fue editada en Buenos Aires en 1970 por ediciones De la Flor.

En 1966 John Lennon trepó a una escalera instalada en la galería londinense Índica, agarró una lupa y descubrió un minúsculo “si” en el techo. El Beatle quedó deslumbrado por el mensaje optimista. Era la obra “Pintura de techo-Pintura Si”, una de las 80 obras que invitan a participar al visitante en Dream Come True, la primer exposición retrospectiva en Argentina de Yoko Ono. La muestra incluye objetos, videos, films, instalaciones y registros sonoros producidos desde los 60 hasta hoy y tienen como eje las “instrucciones” que Ono viene desarrollando desde hace más de seis décadas.

Asociada con el arte conceptual, la performance, el grupo vanguardista Fluxus y los happenings de los sesentas, Ono ha sido una pionera en el cuestionamiento del concepto y el objeto del arte. Su arte se reduce a ideas, por eso no puede ser vendida.

Ono produce objetos, eventos, rituales y acciones cuya elaboración se complementa con la participación del público. Las “instrucciones” son piezas compuestas por mensajes simples y poéticos que invitan a los espectadores a realizar determinadas acciones como “escuchar el ruido de la Tierra girando” o “mirar al sol hasta que se ponga cuadrado”.

El proyecto expositivo co-curado por el director del MALBA, el español Agustín Pérez Rubio y el director del Museo Astrup de Oslo, Gunnar Kvaran contempla dos instancias; por un lado la muestra en sí y por otro la exposición y difusión de gran parte de las obras en el espacio público, medios masivos de comunicación y redes sociales. De este modo Ono amplifica el alcance de la obra con un fuerte compromiso social y político ligado al pacifismo, el feminismo y el ecologismo. En ese marco, la muestra tiene varias aristas.

En 1971 Ono invitó a un grupo de artistas a participar en un Evento de Agua, en el Museo Everson de Siracusa para que crearan obras colaborativas basadas en el agua y sus significados. En Dream Come True Ono convocó a un grupo de artistas latinoamericanos con la consigna de que produzcan obra-recipiente capaz de “llevarles” agua a las personas, ya sea para sanar su mente o para reconocer su valentía para manifestarse. También puede destinarse a una persona específica, pueblo o región que necesite desesperadamente el agua.

El video “Cut Piece” cobra mucha fuerza por la pieza que la acompaña, “Resurgiendo”, en la que más de mil mujeres latinoamericanasrespondieron a la convocatoria que la artista lanzó en el mes de abril para contar en primera persona sus historias de maltrato o violencia machista de forma anónima y acompañada de una foto de sus ojos. En 48 horas llegaron más de doscientos relatos. Y siguen llegando, de hecho se siguen recibiendo hasta el 16 de octubre a través de www.malba.org.ar/arising . Colgadas una al lado de la otra las fotos y relatos de violaciones, intentos de abuso o cualquier situación de violencia de género van rotando todas las semanas de a 200 así todos las historias pueden ser compartidas con el público bajo la instrucción de Ono “Ten coraje, ten rabia. Estamos todas juntas”.

Junto a estas creaciones se encuentran otras con mensajes pacifistas que llaman a imaginar la paz en cualquier punto del planeta, otras en las que insta a pensar en restaurar el mundo a partir de la restauración de objetos de porcelana rotos mientras una leyenda en la pared sugiere: “Repara con cuidado. Mientras lo haces, piensa en reparar el mundo”.

Mediante simples textos la artista lleva al espectador fuera de la cotidianeidad haciendo que uno se imagine a sí mismo sin decir nada negativo por 3 días, 45 días, 3 meses y luego ver cómo se siente. También invita a los visitantes a unir sus sombras con las de alguien más usando la luz de un solo foco. Ella quiere que uno le agregue color a la vida y para ello se puso un lienzo en blanco (que ya no está más en blanco) donde se puede pintar lo que uno quiera con pinceles y pinturas de varios colores diferentes que están a disposición del público.

Otros trabajos de la exhibición de 1966 son unas bolsas negras con agujeros para los ojos que al ponérselas hacen que uno se focalice en el mundo que lo rodea. También está la gran cruz de madera donde se invita a clavar un pelo cada día y el lienzo roto donde se puede ver para el otro lado.

Si el teléfono rojo empieza a sonar, siéntase libre de atender; quizás tenga la oportunidad de hablar con la mismísima Yoko Ono y preguntarle como está de la salud, ya que no pudo venir a Buenos Aires por prescripción médica, o charlar sobre la muestra. No se descarta su presencia en el correr de la exhibición que se extiende hasta el 31 de octubre de 12 a 20 horas todos los días menos los martes que el museo permanece cerrado.


CEO: 

Grace Grisolia

EDITORA:

Carmen Àlvarez

CONTACTO:

info@womeninmove.com

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Diseño: Bernarda Ghio