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LA OPINIÓN DE LA EDITORA


TECNOLOGÍA VERSUS LIBERTAD

El desembarco de Pokemon Go en el mundo ha sido el detonante para que muchas personas expusieran sus prevenciones con respecto a la invasión de la tecnología en sus vidas cotidianas.

En efecto, un juego que ha atrapado a mucha gente desde su inicio en forma creciente al punto de llevarlos a cometer acciones riesgosas

opera como una provocación a la reflexión acerca de la utilidad de ciertas aplicaciones.

Pero en puridad, hace mucho que el desarrollo tecnológico es una constante en nuestras vidas y tiene una centralidad que a algunos parece completamente inevitable.

La gran interrogante es si somos verdaderamente libres para optar por la medida exacta de la tecnología que queremos o ésta nos domina por completo. ¿La tecnología nos es útil o hemos desarrollado una dependencia de la que ya no podemos escapar?. ¿Estamos tan atrapados que ya ni recordamos cuando encarábamos o solucionábamos situaciones o problemas sin necesidad del celular, de la computadora o de la conexión a Internet?

¿Cuál sería esa medida exacta de admisión de la intrusión tecnológica? Evidentemente, el límite lo marca la utilidad: la tecnología debe estar al servicio nuestro y no al revés.

Una vez que nos convertimos en sus esclavos se esfuma toda posibilidad de encararla con libertad.

Si usamos el celular el día entero sin criterio, si nos impide comunicarnos con familia y amigos, digamos a la hora de las comidas, si entramos al cine o teatro y nos resistimos a apagarlo, si lo consultamos hasta cuando manejamos un vehiculo, si lo dejamos prendido por las noches y nos pone en estado de alerta permanente, esto podría estar indicando que lo estamos usando sin criterio de discernimiento.

Ocioso sería aquí listar todas las ventajas que nos aporta y no escribimos esta nota para estar de ninguna manera en contra de ella.

También, incluso, nos parece una posición tan dogmática como los primeros los que se niegan a adoptarlas cuando éstas pueden ser útiles, divertidas o tienen un rol de pasatiempo (porque esto último también vale, sino, ¿por qué nos sentamos a jugar al Rummy Canasta o al Bridge ?) como el Facebook, el Twitter, etc. solo por el gusto de la negación en si misma. Demás está decir que negarlo, no va a modificar nada: la tecnología llegó para quedarse y las posiciones conservadoras nos recuerdan a los que negaban en su momento la llegada de la luz eléctrica o del uso del teléfono.

Como siempre, el approach más sensato hacia el uso de las tecnologías es el justo medio. Es cierto que todos los cambios generan desacomodos, sobre todo si son cada vez más vertiginosos como parece ser el caso del avance tecnológico que a veces no nos permite a adaptarnos a una novedad cuando ya debemos encarar otra.

Es una maravilla tenerlas, poder acceder a información y a la comunicación de manera tan directa e inmediata pero lo que no está de más recordar es que la vida real casi en muy pocas ocasiones pasa por lo tecnológico y que, por lo menos por ahora, comer, dormir, besar, disfrutar del aire libre, hacer ejercicio, ver un espectáculo, conversar, y tomar un café con amigos no ha sido sustituido por nada.

Si usamos la tecnología en lugar de los afectos y domina nuestras vidas, deberíamos revisar nuestra conducta. La persona sensata, debería saber diferenciar ambos casos.

Si, por el contrario, la usamos sabiamente, puede hacernos adquirir una mejor calidad de vida y hasta aportar significativamente a nuestra salud, nuestra cultura y nuestro bienestar.


CEO: 

Grace Grisolia

EDITORA:

Carmen Àlvarez

CONTACTO:

info@womeninmove.com

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Diseño: Bernarda Ghio