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LA MANSIÓN : UN REGALO DE BODAS


Féliz de Álzaga Unzué construyó La Mansión como regalo de bodas para su esposa Elena Peña Unzué.

La Mansión es una magnífica construcción del tipo hotel particulier del estilo Beaux Arts cuyo proyecto estuvo a cargo del arquitecto inglés Robert Prentice. Su construcción comenzó en 1916 y terminó poco después de finalizada la Primera Guerra Mundial.

Ese estilo tenía en esa época gran arraigo en la ciudad de Buenos Aires ya que representaba el academicismo francés predominante en las grandes construcciones porteñas entre 1890 y 1940.

El edificio forma un armonioso conjunto arquitectónico con sus vecinos ubicados en el tramo final de la Avenida Alvear : la residencia Atucha, el Jockey Club y las Embajadas de Francia y Brasil.

Interiormente, presenta materiales importados como el mármol de Carrara blanco y negro del piso del hall de entrada, que conduce a la majestuosa escalera de honor o principal. Otro ejemplo, es el baño de Elena Peña (actualmente parte de la Suite Presidencial) que está totalmente recubierto de distintos tipos de mármoles italianos.

El 8 de mayo de 1916, a las 5 de la tarde, se abrieron las puertas de la Iglesia de San Agustín para dar ingreso a Elena Peña Unzué de 24 años quien avanzó hacia el altar en compañía de su padre Alfredo Peña Lezica. ¿El novio? Féliz de Álzaga Unzué de 31 años, primo segundo de la novia.

La recepción posterior se realizó en la quinta Unzué y la luna de miel en la estancia Huetel.

La joven pareja vivió en la casa de los padres de Félix en la avenida Alvear 1345 hasta la inauguración de La Mansión en 1920.

La Mansión fue la extraordinaria casa donde esta pareja, sin hijos, vivió toda su feliz vida de casados, hasta la muerte de ambos, con los lujos propios de la época, como cantidad de empleados, choferes, muchas salas de recibo, etc. En el salón había un retrato de Elena confeccionado por el famoso retratista húngaro Philip de László admirado y requerido por las damas de la alta sociedad.

Elena Peña era hija de Alfredo Peña Lezica y Elena Unzué Baudrix.

Además de asistir a los servicios religiosos, Elena solía concurrir a los paseos de Palermo y al Hipódromo del Jockey Club. Recordemos que su marido, Félix, asumió por primera vez la presidencia del Jockey Club de Buenos Aires en 1934 y debido a su excelente gestión fue reelegido por varios períodos hasta 1950.

Elena era también conocida por su participación en distintas obras de caridad como hospitales, asilos e iglesias.

En diciembre del 2001, el Hotel Four Seasons se hizo cargo de la administración de esta propiedad y posteriormente encaró una costosa restauración que le devolvió su pasado esplendor.

En el año 2012 se cumplió con el máximo homenaje que se podía realizar a Elena Peña, ya que el principal restaurante del hotel pasó a llamarse Elena en su honor y es hoy uno de los espacios gastronómicos más prestigiosos, glamorosos, reconocidos y elegidos por el público nacional y extranjero en la ciudad de Buenos Aires.

La Mansión es una edificación imperdible que forma parte del patrimonio más tradicional de la ciudad, un lugar obligado para visitar, y un tesoro cuya conservación en excelente estado se debe celebrar, especialmente en estos tiempos en los cuales, lamentablemente, muchas pasaron a la piqueta, situación que tan bien describe el escritor argentino Manuel Mujica Lainez en su emblemático libro La Casa.


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