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ROMEO Y JULIETA : Los eternos dramas humanos.


por Carmen Alvarez

Fui a ver Romeo y Julieta. El extraordinario espectáculo del Ballet Nacional del Sodre dirigido por el gran Julio Bocca. Su argumento, no por archi conocido deja de impactarnos y sensibilizarnos una y otra vez. Se trata de la tragedia de amor más representada de la historia donde resaltan las encrucijadas que evidencian las profundidades de los problemas humanos, aquellas a los que su genial autor, el inglés William Shakespeare, increíble relator del espíritu, siempre ha presentado en su inconmensurable repertorio.

En este caso, una historia que podría ser un romance más, cubre una trama de intrigas, rivalidades, traiciones, dolor, enfrentamientos históricos, y, como la típica historia que empieza mal y donde todo termina desesperadamente mal, también la muerte. Es que en realidad no es una historia romántica ni de amor. Más bien todo lo contrario; está signada por otras emociones, y lo que conmueve profundamente es que los protagonistas parecen no tener dominio de su destino.

Pero la pregunta que deseo hacer acá es por qué hasta el día de hoy esta historia nos cautiva, y sigue llenando salas. Yo arriesgaría una sencilla respuesta : porque el argumento se ha repetido y se repite, un mes sí y otro tambien, en la vida cotidiana de las personas comunes, y eso lo ha hecho universal y eterno. Todos los seres humanos en su saga vital “sufren” alguna vez de algunas de las pasiones presentadas por Shakespeare en sus obras. De ahí su arraigo en el público, de ahí su perenne éxito, de ahí su indiscutible vigencia.

Basta ver los noticieros para corroborar crímenes pasionales, suicidios por amor, venganzas insensatas, situaciones violentas que son provocadas por rivalidades familiares, por la no aceptación del otro, por intolerancias personales o sociales de todo tipo. Lo fue en el siglo XVII cuando fue escrito, lo es hasta el día de hoy.

Por eso nuestra reflexión es breve y concisa. Los problemas humanos son eternos, las situaciones se repiten y aunque cambian su forma externa, en esencia son siempre los mismos.

A mi modo de ver el carácter de tragedia de esta novela no está dado solo por su luctuoso final, sino por cómo los personajes se van sumiendo en una situación sin salida, en vez de intentar encontrarla, y cómo los problemas se van tornando inexorables y cobran un carácter de irresueltos.

Adoro a Shakespeare por esto. Un autor que cuenta en forma tan ornamentada problemas que son perfectamente entendibles para la mayoría de los mortales. Por eso es un clásico: porque convalidado por la prueba de la experiencia, soporta con éxito el pasaje del tiempo. No hace falta haber nacido en aquella época para entenderlo cabalmente. Y por eso ha habido innmerables puestas en escena en forma de ballet, ópera, cine, música, teatro, etc. cada una con un matiz, cada una con una adaptabilidad al tiempo en el cual fue interpretado pero sin modificar su esencia.

El éxito de esta puesta en escena del Ballet Nacional fue arrollador y no solo por la excelencia de su elenco y de su impecable puesta en escena.

Un clásico siempre es bienvenido, la historia vale la pena ser mil veces contada, y los espectadores seguiremos reflexionando, en cada oportunidad, sobre las profundidades de los problemas humanos y la penosa incapacidad, muchas veces, de darles solución.


CEO: 

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EDITORA:

Carmen Àlvarez

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