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LA EPIDEMIA QUE GENERÓ UNA OBRA DE ARTE (Y OTRAS HERENCIAS).

La opinión de la Editora.

by Carmen Álvarez.


La desgraciada situación mundial de la pandemia de Coronavirus, ha hecho reflexionar a la humanidad sobre su propia existencia. Equivocados o no, la mayoría de las personas se han visto inclinadas a elucubrar pensamientos sobre su vida, su presente, su futuro y aún el futuro del mundo tal como lo conocemos en su actual fisonomía.

Son menos, sin embargo, los que rastrean en el pasado, a la búsqueda de situaciones parecidas que, desde ya, adelantamos, la humanidad ha tenido, y muchas.


En julio de 1630 una violenta epidemia de peste azotó la ciudad de Venecia y cuando la epidemia terminó al año siguiente se estima que causó la muerte de aproximadamente el 40% de la población, incluido el dogo Nicolo Contarini y el patriarca.


Durante el desarrollo de la imparable epidemia el dogo, el clero y el pueblo veneciano se reunieron en la famosa Plaza San Marcos para orar por el fin de la peste y ofrecer a la Virgen la construcción de una iglesia en su honor. Efectivamente, la iglesia se concretó y se inauguró en el año 1687.


Su arquitecto fue el célebre veneciano Baldassare Longhena y la obra no fue menos que un ícono de Venecia hasta el día de hoy: Santa Maria della Salute estratégicamente ubicada en Dorsoduro al lado de la Punta de la Aduana lo que hace que, desde ese lugar de privilegio sea absolutamnente visible desde distintos puntos de la ciudad lagunar y admirada por todos sus visitantes. Está a dos pasos del Palazzo Venier dei Leoni el que perteneciera a la famosa socialité y millonaria norteamericana Peggy Guggenheim quien viviera allí 30 años, hasta el fin de sus días y que hoy en día alberga una de las más importantes colecciones de arte europeo y americano de la primera mitad del siglo XX.


Tan importante fue la epidemia y tan importante la ofrenda de la iglesia que hasta la actualidad el 21 de noviembre se celebra la fiesta de la Madonna día en el cual la gente atraviesa un puente de barcas que va desde Plaza San Marcos hasta la Basílica y constituye una de las fiestas más populares, queridas y participativas de la ciudad.

Pero, ¿cómo llegó la peste a Venecia ? Cualquier similitud con la actualidad, NO es casual.


La peste llegó a Venecia contagiada por el Duque de Mantua quien bastó que entrase en contacto con un carpintero para que la infección se extendiera a toda la ciudad.

Los enfermos eran entonces aislados en cuarentena en una isla de la laguna que contenía el ominoso y famoso Lazzaretto Vecchio. En aquella época la enfermedad dejaba pocas esperanzas a los que arribaban a este hospital con el resultado de que por desgracia permanecían allí para siempre.


La propia palabra cuarentena (originariamente cuatro veces diez o quaranta giorni en italiano) se empezó a usar ya antes, en el siglo XIV, para el aislamiento de 40 días de los enfermos por la peste negra de 1348 y se dice que la primera ciudad del mundo en donde se aplicó fue en la colonia veneciana de Ragusa (actual Dubrovnik, Croacia).

Uno de los artilugios inventados para alejarse de la peste (el equivalente a nuestros actuales tapabocas, pero más enigmáticos) fueron las máscaras, en esta ocasión la del pico, las que luego se inmortalizaron en el famoso carnaval veneciano, llamadas formalmente “Il dottore della peste”.


Por suerte para los amantes de la historia y del patrimonio y para los que creemos que los vestigios son dignos de preservación porque el que no conoce la historia no puede entender el presente y de ahí la razón de esta nota, el trazo poco feliz del hospital de reclutamiento insular hoy reconvertido en museo y el más feliz de la maravillosa Basílica, se encuentran disponibles para ser visitados y son hoy patrimonio, no solo de la bellísima ciudad de las góndolas, sino de toda la humanidad.








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Carmen Àlvarez

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