DE PUNTA A PUNTA

SÍGUEME:

DE PUNTA A PUNTA

GILDA LA ARTISTA : MAGIA PURA GILDA EL FILM : UN 10 DE PUNTA A PUNTA

30/09/2016

 

Natalia Oreiro:

"Los fans de Gilda me ven como una médium".

 

Miriam Alejandra Bianchi, se convirtió en un mito sin quererlo ni pretenderlo.

La tarde del siete de setiembre de 1996 la diva cumbiera dejó este mundo para siempre junto a su madre y a su hija y sumió en la desesperanza a sus miles de fans.

La tarde del accidente llovía tanto que el aire parecía un vidrio rayado. Renato Santana –30 años, brasileño– conducía un camión de carga. Iba fuerte: ciento cinco kilómetros por hora. A la altura de Ceibas (una localidad a poco más de media hora de Gualeguaychú), mordió la banquina y se cruzó de carril. La trompa de su camión chocó el frente del colectivo. El chofer del micro de gira no resistió el impacto. Algunos músicos quedaron atrapados entre las camas, tres murieron. La inercia del golpe expulsó a Gilda de la butaca, igual que a su hija y a su madre: sus cuerpos quedaron tendidos cerca de la banquina.

El último show de Gilda tuvo lugar en los estudios de Crónica TV. Vestía un jumper blanco y botas de caña alta. El pelo suelto, los labios delineados por fuera. Su banda mentía los primeros acordes con un playback de Fuiste cuando entró en pantalla.Era su hit: ganarse ese espacio le había costado cuatro años (y su empleo de maestra jardinera, más el disgusto de su familia y una separación). La platea los ovacionó. Tenía 35 años.

Luego, ella y sus músicos subieron a un colectivo que los llevaría a Chajarí, Entre Ríos, donde darían un concierto. Gilda fue con sus hijos, Fabrizio, de entonces ocho años, y Mariel, de seis. También iba su madre, Doña Tita. Era un micro adaptado para giras, con tres filas de asientos dobles, seis cuchetas y un espacio al fondo para los instrumentos. El grupo hacía unos quince bailes por semana: estaban agotados y aprovechaban el viaje para dormir.

 

La película dirigida por Lorena Muñoz navega los seis años previos al accidente, desde que Myriam Ale­jandra Bianchi decide dar un volantazo en su tranquila vida y abandona su trabajo como maestra jardinera para perseguir un sueño de la juventud: cantar.

Para Natalia Oreiro, a pesar de que hace años buscaba encarnarla, fue una tarea difícil abordar a la Gilda artista, pero sobre todo a Miriam, una mujer más sufrida, más real, la persona que tuvo todo en contra a la hora de cumplir su objetivo, que era ser artista tropical. Ni su físico ni su origen de clase media la ayudaban. Esa forma dulce de cantar era una novedad en el ambiente de la cumbia, donde ser mujer también era una desventaja. Su familia no la apoyaba... tampoco su marido. Hubo que reconstruirla.

La actriz se reunió con sus mejores amigas, con sus plomos, sonidistas, personal de seguridad y sus músicos.

En cuanto al físico, una de las atracciones indudables de la película tomada con sentido del humor, Gilda era muy flaquita y Natalia tuvo que afinar piernas y caderas, con ejercicios en un elíptico y gimnasia localizada. También aprender a bailar como ella. Gilda tenía un sex appeal más angelical, cero provocativo. Tenía claro que el parecido físico iba a darlo el entorno, el vestuario, el peinado, el maquillaje. Quiso captar la esencia de Gilda, su mirada, el tono de voz, su gestualidad.

Cuando Lorena Muñoz, la directora de la película, se acercó para ofrecerle el personaje, inmediatamente se presentó un escollo:  no se iba a poder conseguir los derechos porque su hijo Fabrizio, sobreviviente al accidente, no los quería vender. Para él no era Gilda, era su mamá. El sufrió mucho porque en el accidente también murieron su abuela y su hermana.

Se supone que accedió cuando fue papá, porque querría que su hijita conociera la historia de su abuela y porque Lorena lo visitó varias veces para convencerlo. La última vez Natalia dejó en su buzón una carta y un CD con No me arrepiento de este amor, que grabó especialmente para él. Hablaba de la admiración que sientía por ella, como cantante y como mujer y le contó que había muchos puntos en común en la vida de su mamá y en la de ella, como el hecho de tener un sueño y trabajar para conseguirlo, independientemente de las circunstancias... Eso de sentirte un poco sapo de otro pozo, a veces, tal como le pasó a Natalia cuando en 1994, abandonó el secundario y también El Cerro, la barriada de Montevideo, en Uruguay, donde vivía para cruzar el Plata. Había sido paquita de Xuxa y la cara de un comercial de tampones. Ya en Buenos Aires obtuvo un pequeño papel en Dulce Ana, una novela emitida por Canal 9. Dos años después de su llegada, la sumaron al staff de otra tira, Inconquistable Corazón. Pero con su participación en 906090 Modelos se convirtió en una figura. Su mentor fue Alejandro Romay, el hombre que, según ella, le “dio clases magistrales de negociación de contratos”. O él era bastante didáctico o ella fue su mejor alumna porque, para 1998, a los 21 años, Oreiro ganaba un millón de dólares al año y superaba en rating a Susana Giménez. Así se convirtió en la invitada de honor de los hogares clasemedieros: los maridos estaban fascinados con su presencia televisiva, para las esposas era como una ahijada, las chicas querían ser como ella y los chicos, que fuera para ellos. Eso le dio permanencia.

Cuando decidió instalarse en Buenos Aires, el desarraigo fue muy fuerte. La hacían sentir “la distinta”.  El cambio le iba a costar mucho a la gente. Hizo tele, cine, música, diseñó una línea de indumentaria. En ese punto, Gilda y ella eran parecidas. Gilda estaba casada, tenía un marido, dos hijos, era maestra jardinera, de clase media. Y un día se dio cuenta de que algo le faltaba.

Corrían los ‘90 y Gilda, que quería meterse en el mundo de la bailanta, debía abrir un pasillo entre dos titanes: Lía Crucet y Gladys Labombatucumana. Ambas rubias, anchas, lujuriosas. A Miriam Alejandra Bianchi le pidieron que se operase los pechos pero ella apenas se sacó un lunar que tenía en la mejilla.

Gilda pelea contra el racismo de su familia, el machismo de su marido y el rechazo de la gente de la bailanta que en un primer momento critican su diferencia social y su estilo. Pero Gilda a pesar de todas las trabas y obstáculos que se le presentan, sigue adelante y logra imponerse.

Natalia Oreiro no se sometió a cirugías estéticas, pero jugó a ser una pin up, una superheroína, una muñeca rusa, engordó siete kilos para protagonizar la premiada película Infancia Clandestina. Ella y Gilda tenían un brío, un magnetismo, un brillo que la prensa definió como “ángel”.

Gilda se convierte en la “abanderada de la bailanta”, sus fans la siguen con una pasión devota y aseguran que tiene poderes milagrosos, a lo que ella responde con sencillez: “Si la música tiene el poder de hacer que la gente se cure, bienvenida sea”.

 

Una vida vertiginosa: su voz musicalizó una publicidad de cerveza; Attaque77 reversionó uno de sus temas; Chiche Duhalde hizo su spot de campaña con el hit Fuiste; la Mona Jiménez debió compartir con ella un premio Gardel; vendió un millón de placas en apenas un año; llegó a disco de Platino, doble Platino, triple Platino; hubo dos homenajes oficiales a teatro lleno y cientos no oficiales en el país; santuarios en las casas y en las rutas, personas que dicen haber vencido al cáncer luego de rezarle.

Su música influenció a artistas de todos estilos y diferentes generaciones y su figura trascendió fronteras. Basada en hechos reales, la película protagonizada por Natalia Oreiro y dirigida por Lorena Muñoz "Gilda, no me arrepiento de este amor" cuenta la historia de la mujer detrás del mito.

 

FICHA TÉCNICA: “Gilda: no me arrepiento de este amor”.
ELENCO: Natalia Oreiro,  Javier Drolas, Lautaro Delgado, Susana Pampín, Roly Serrano, Daniel Melingo, Daniel Valenzuela, Vanesa Weinberg y Ángela Torres | DIRECTORA: Lorena Muñoz
PRODUCTORES EJECUTIVOS: Maximiliano Dubois y Benjamín Ávila |PRODUCTORES: Benjamin Avila, Lorena Muñoz, Maximiliano Dubois, Guillermo “Tita” Pino, Pablo Lucini,  Axel Kutchevatzky, Virginis Hinze, Cindy Teperman, Mili Roque Pitt | PRODUCTORES ASOCIADOS: Daniel Rosenfel, Ana Bareiro, Ricardo y Cecilia Cossio, Juan Gonzalez del Solar, Diego Schoeffer Mendizabal, Juliana Fortunato, Axel Escudero |
GUIÓN: Lorena Muñoz y Tamara Viñes | DIRECCIÓN DE ACTORES: María Laura Berch | DIRECCIÓN DE ARTE: Daniel Gimelberg | DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA: Daniel Ortega |MONTAJE: Alejandro Brodersohn
SONIDO: Leandro De Loredo |DIRECCIÓN MUSICAL: Guillermo Beresñak | PRODUCCIÓN MUSICAL: 

Guillermo Beresñak, Miguel Kozuszok, Babu Cerviño | CASTING: Norma Angeleri | DIRECTOR DE PRODUCCION: Javier Leoz | VESTUARIO: Julio Suárez | MAQUILLAJE: Alberto Moccia | JEFE DE PRODUCCIÓN: Pablo Atkins |     PRENSA Y DIFUSIÓN: pulpo PR | DISTRIBUIDORA Argentina y Uruguay: Buena Vista Internacional | VENTAS INTERNACIONALES: FilmSharks | +INFORMACIÓN: info@pulpoPR.com

 

 

 

Please reload

¿QUIÉNES SOMOS?

Carmen Alvarez:
Socióloga y Comunicadora
Publisher Magazine Virtual

____

 

Grace Grisolia:
RRPP & Marketing.
CEO & Founder Women in Move

 

contacto:
ggrisolia@womeninmove.com

info@womeninmove.com

SECCIONES

  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon

AGENDA